Renacen persecuciones

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   Evos Morales amenaza con abolir la festividades y enseñanzas católicas en Bolivia; Chaves amenaza con poner en la cárcel a los obispos; en España Lesbianas y pro-abortistas regalan en la calles cajas de fósforos con la infame frase “la iglesia que más alumbra es la que arde”. El gobierno de Obama en USA presiona para que todos los países aprueben el aborto so pena de limitarles ayudas económicas a través de la ONU.

   Perfecto. Nueva ola de persecuciones y atentados se levanta contra la Iglesia Católica en este siglo XXI de la llamada New Age, del liberalismo absoluto, de los Derechos Humanos, del respeto a las minorías, a las diferencias y a la intimidad. Casi que valdría la pena abrir una sección en todas las páginas WEBs católicas de la Internet para registrar día a día lo que viene sucediendo contra la Iglesia precisamente en Europa y a los pocos también en nuestra Iberoamérica.  

   Perfecto porque le quedará claro a la opinión pública en general y al registro de la historia universal, que fue otra vez en nombre del liberalismo que se acuñaron frases como “La iglesia que más alumbra es la que arde” y declaraciones como las de los presidentes de Venezuela y Bolivia que califican el Cristianismo como una penetración del imperialismo europeo en nuestro continente. Y que la iniciativa del odio comenzó precisamente entre lo partidarios de la tolerancia. Lo curioso es que el odio es más contra el catolicismo que contra las otras “nominaciones” cristianas y protestantes.   

   Es increíble este odio tan radical en esta época, simplemente porque la Iglesia se opone de forma legal y pacífica al aborto y al reconocimiento de matrimonios entre homosexuales. ¿Es que no tenemos derecho los católicos a la objeción de conciencia? Hasta en paredes de templos católicos en Colombia ya estamos viendo la blasfema y provocadora frase “La iglesia que más alumbra es la que arde”. Cuando comiencen a arder, y los católicos a ser asesinados por profesar su fe y ser fieles a sus creencias, veremos con certeza al Dios de la Justicia Eterna levantarse para cuidar de su heredad. Será sin duda el mismo pacífico rabí de Judea que una vez en la montaña, entre otras cosas proclamó:  “Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”.   

   Curiosamente esos mismos columnistas de prensa, académicos, intelectuales y funcionarios públicos que encuentran enteramente razonable respetar costumbres religiosas como los sacrificios humanos de niños entre los Aztecas e Incas, que encuentra tolerable adorar cucarachas y micos en la India, son los mismos que se rasgan las vestiduras cuando la Iglesia se opone al aborto y a otras costumbres que el liberalismo filosófico y político quiere imponerle al mundo entero bajo presiones económicas. Son los mismos que callan indiferentes cuando las noticias informan que mataron religiosos católicos por causa de sus creencias o cuando se profanan nuestros templos e imágenes. Callan. No le dan importancia al acontecimiento. No significa nada para ellos… o a lo mejor significa mucho, y los complace, pero prefieren seguir en su labor de zapa.