Vacío de poder

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

La Constitución del 91 y el Vacío de Poder  

   El vacío de poder es la principal amenaza que sufren los pueblos indígenas de América Latina, pues en casos como el de Colombia los ha situado al borde de la extinción.  

   Ese vacío de poder, afirmó hoy (21 de septiembre 2011) el relator especial de la ONU para los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, es aprovechado por grupos narcotraficantes o fuerzas armadas irregulares, que pasan a controlar amplias zonas de territorio pobladas por indígenas”.   

   ¿No previó eso ninguno de los constituyentes del 91? Con dolor pero también con ufanía, es preciso recordar que la única institución civil de inspiración católica que se opuso vehementemente y con argumentos (se publicó un manifiesto) a que se derogara de un plumazo la Constitución del 86 sin intentar reformas serias, y se impusiera una constitución que entre otras ponía a las comunidades indígenas fuera del control del gobierno nacional legítimamente constituido, fue la TFP colombiana. Ahora necesitamos entonces que sea la propia ONU la que alerte (ojalá a tiempo) para darnos cuenta del craso error que se cometió pretendiendo dejar estados independientes dentro de la territorialidad de nuestro país para que fuerzas de otro tipo, más próximas al terrorismo y a la delincuencia, tomara cuenta de estas comunidades indefensas por su insipiencia cultural.  

   El relator especial, que presentó su último informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, expresó su preocupación por la extensión de este modelo a América Central y a México”. Bien temía la TFP en aquel entonces, según nuestro manifiesto, que el carrusel de cambios constitucionales podía anarquizar todo el continente  para sumirlo en un caos irreversible o para obligarlo a pedir de rodillas gobiernos fuertes y autoritarios que acabaran con nuestros derechos y garantías ciudadanas y nos dieran a cambio un remedo de orden y paz falsificadas, pero al fin y al cabo consoladoras, tal como le sucedió a España, Italia y Alemania antes de que se subieran los dictadores que arrastraron Europa y el mundo entero a la desastrosa segunda guerra mundial.  

   Pero lo más grave no es que los pueblos indígenas de nuestra América Latina queden dentro de lo que políticamente denomina la politología académica inglesa como power vacuum, sino que sea la nación entera e incluso todo el continente el que quede en ese estado. Entonces la pregunta obligada es ¿quién llenará ese vacío?