Un mal presagio para Europa

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Desde hace un buen tiempo para acá BBC World viene incluyendo en sus páginas horripilantes reportajes e informaciones públicas acerca del degradante estado moral en que se encuentra la mayoría de los integrantes de las Fuerzas Armadas Rusas. Hace poco informó sobre un soldado de 22 años que fue vendido por su superior como esclavo para trabajarle a un empresario -seguramente uno de esos ex-funcionarios comunistas que monopolizan hoy la infraestructura económica de ese país- en condiciones de extrema explotación humana, lo que le costó una gangrena, la amputación de una pierna y la pérdida de un ojo. También una aislada y empobrecida organización rusa de defensa de los Derechos Humanos -sin que la Comunidad Europea protestara enfáticamente- había denunciado que algunos soldados son obligados por sus superiores a prostituirse a una red que paga por este infame "servicio" a fin de suministrarlos a clientes que lo solicitan.

"Rusia esparcirá sus errores por el mundo", fue una de las dramáticas profecías que Nuestra Señora reveló a los tres pastorcitos en Fátima. Que haya sido desmontado el Estado Comunista no quiere decir que se haya abolido la perfidia moral en que fue sumida esa nación por causa del régimen materialista Marxista-Leninista. En el 2004 Human Rigths Watch manifestó un tísico maullido de gato protestando por el maltrato a los reclutas, lo que no sirvió para nada. Se trata de convencionales protestas sin alcance efectivo unicamente para sentar un precedente disculpatorio y argumentar que sí se denunció pero sin proponer medidas concretas de parte de la Comunidad Internacional. Contrasta esta actitud con las protestas que esas ONGs lanzan por el mundo entero con vehemencia y radicalidad, proponiendo bloqueos económicos y otras medidas si un Senado latinoamericano impide la aprobación de una ley que legalice el aborto o el homosexualismo. Dos pesos, dos medidas, y el relativismo moral que en su momento denunció al mundo entero el actual Papa Benedicto XVI.