Importante documento secreto

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   Informa BBC que el Vaticano publicará la carta de 1.530 mediante la cual el rey de Inglaterra Enrique VIII solicitó a la Santa Sede la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón para poderse casar con Ana Bolena.   El documento es un precioso pergamino conservado en perfecto estado y que contiene la solicitud de 85 prelados y nobles católicos de Inglaterra con sus escudos de armas sobre los respectivos lacres. De esta solicitud solamente existen dos copias una de las cuales está en el Archivo Secreto del Vaticano creado desde 1.610 con documentos anteriores y posteriores a esta fecha, lo que da más de 2 millones de ellos, 800 años de historia y 85 kilómetros de anaqueles. La otra copia está en Inglaterra pero por descuido se encuentra en muy mal estado, informaron expertos en este tipo de material.   Según fuentes que ya han tenido acceso al documento, se percibe un tono medio amenazante en cuanto a mantener la comunión con el Papa de aquel entonces Clemente VII. Enrique VIII finalmente terminó repudiando a su legítima esposa española Catalina de Aragón para casarse con la Bolena, con lo que desencadenó un cisma que dio finalmente en herejía. La historia registra que hubo en torno al asunto una conspiración para retrasar la carta en manos del Papa y finalmente embolatar la respuesta de este al rey. Ese tiempo fue precioso y definitivo, y se responsabiliza de ello a algunos comerciantes y financistas prestantes miembros de sociedades italianas e inglesas, enemigas de la Iglesia Católica.   Enrique VIII tuvo en definitiva seis esposas, tres de las cuales mandó decapitar. También por no aceptarle su actitud contestaría contra el Papa, Santo Tomás Moro, Lord Canciller del reino, fue mandado decapitar por el rey que sin quererlo lo convirtió en mártir. Una persecución contra católicos se desencadenó en toda Inglaterra confiscando propiedades y desterrando a las familias nobles que permanecieron fieles a la Iglesia Católica. Fue la oportunidad para que muchos se enriquecieran a este costo y montaran el primer servicio organizado de espionaje y delación que daría en la Scotland Yard y otros servicios de inteligencia de la Gran Bretaña de los tiempos del Primer Ministro Benjamín Disraelí y de los confusos días de este siglo XXI.